Cubase con salsa MR

Prueba del Cubase Producer Pack

Una interfaz audio y un secuenciador profesionales, debajo de los 1500€. Es la promesa que hace Steinberg con este Cubase Producer Pack, el cual se compone de Cubase 5 y del MR816 CSX. Vamos a ver lo que nos ofrece...

Una interfaz audio y un secuenciador profesionales, debajo de los 1500€. Es la promesa que hace Steinberg con este Cubase Producer Pack, el cual se compone de Cubase 5 y del MR816 CSX. Vamos a ver lo que nos ofrece...

Si Pro Tools y los productos de DigiDesign se han instalado por mucho tiempo en los estudios y home studios, es, entre otros, porque es una solución “todo-en-uno”, con partes software y hardware pensados uno para el otro. El interés de este tipo de soluciones integrado es simple: limita, por un lado, los problemas de configuración y simplifica, por el otro, la ergonomía global : el aprendizaje es muy rápido y el usuario gana en productividad.

A partir de estas observaciones, Steinberg propone un pack compuesto de la MR816 CSX, una interfaz audio FireWire, y de Cubase 5, su secuenciador estrella. La expresión “diseñado para” toma aquí su pleno sentido, porque el editor alemán ha enfocado en la interacción material/programa, como lo vamos a ver ahora. En cuanto al programa en si, puedes leer el banco de prueba de Cubase 5 publicado en AudioFanzine, porque vamos a interesarnos más de cerca en la MR816 CSX.


Todo lo que necesitas



Con un formato 1U que se puede montar en rack, la interfaz está dotada de un acabado negro y aluminio del mejor efecto, de la cual destacan LEDs verdes o azules según el uso. Nada que decir acerca de la calidad del ensamblaje, o de la disposición de los elementos en el panel frontal : los potenciómetros y codificadores rotativos no son flojos, disponen de una resistencia uniforme en su camino y son suficientemente altos y espaciados para permitir un ajuste fácil. Misma observación en el panel posterior, la fijación de los conectores es sólida. Si la conexión al PC se hace mediante un cable FireWire de 6 clavijas que se enchufa a cualquier de los dos conectores posteriores, la alimentación de la interfaz pasa por un transformador con un conector que se atornilla en la parte posterior : quizá sea más fastidioso que un cable tradicional de 3 clavijas, pero seguramente más robusto : no hay riesgo de que se desconecte la alimentación.

Vamos a ver ahora los detalles de la interfaz, empezando por el panel frontal. A la izquierda están dos embases combo Jack/XLR, el primero puede recibir una señal de alta impedancia para grabar directamente un bajo o una guitarra (el cambio al modo Hi-Z se hace mediante un pequeño conmutador). Si los otros 6 conectores híbridos están ubicados en el panel posterior, tienes, sin embargo, en frente, todos los controles necesarios para cada preamplificador: un potenciómetro rotativo para ajustar la ganancia, un diodo verde que indica la recepción de una señal y que cambia al color rojo en caso de pico, y un conmutador Quick Connect que trataremos más tarde. A la derecha están dos otros pequeños switchs luminosos que permiten activar/desactivar la alimentación Phantom y/o un atenuador de 18dB para cada una de las 8 entradas.

En la parte derecha del panel, además del switch de activación de la interfaz y de las dos salidas de auriculares en formato Jack de 6,35mm, dispone de dos codificadores rotativos grandes que pueden asignarse a 4 funciones, pulsando uno o el otro : el control del volumen de los auriculares, él del volumen Master, el ajuste de la reverb integrada o del Sweet Morph, el sistema de EQ de Steinberg. 2 líneas de 4 LEDs verdes completan el panel, la primera indica la fuente de sincronización utilizada (WordClock, S/PDIF, ADAT o interna), y la segunda, la frecuencia de muestreo a la cual trabaja la interfaz: 44, 48, 88 o 96 kHz.

Si estos testigos luminosos son convenientes, en particular en el contexto de una utilización autónoma de la tarjeta, uno lamentará, sin embargo, que Steinberg no haya incluido un verdadero vúmetro para ajustar el nivel antes de grabar. Además, y para terminar con el panel frontal, notamos que sólo la entrada 1 puede estar conmutada a una entrada de alta impedancia, de forma que uno no podrá grabar directamente bajo y guitarra : tendrá que elegir, y utilizar un DI para el otro instrumento. En el momento en que los plug-ins de simulación de ampli se multiplican en el mercado, parece una pena...

El panel posterior también está bien cargado: fuera del conector de alimentación, propone dos conexiones FireWire, una entrada/salida S/PDIF, una entrada/salida ADAT en formato óptico, una entrada/salida WordClock, 8 salidas analógicas en formato jack de 6,35mm, 6 embases combo jack/XLR para las entradas administradas en el panel frontal, y 2 inserts en formato jack de 6,35mm para los efectos. En resumen, parece que no falte nada... Sin embargo, si te parece un poco justo para tus necesidades, nota que es posible, vía la conexión FireWire, encadenar hasta tres MR816 para disponer de un total de 48 entradas/salidas. De momento, nos conformaremos con las 16 que tenemos aquí y instalaremos la máquina.


 

Conecta y graba



Instalar la MR816CSX no es nada complicado: de un lado instalas los pilotos, y los componentes adicionales para Cubase del otro lado. Toma nota que la MR816CSX ha sido pensada para el secuenciador de Steinberg, pero no está únicamente liada a ella. Podrás en efecto usarla como una interfaz audio cualquiera, con cualquier secuenciador, o hasta como mezcladora/convertidor autónomo (sin tener que conectarla a un PC).

 

Su configuración pasar entonces por un programa llamado MR Editor, que se presenta como una mesa de mezcla virtual. Si la interfaz gráfica de esta última no es la más linda, es extremadamente clara y funcional (en particular con una función de zoom automático que aumenta el potenciómetro que manipulas), y permite almacenar hasta 20 “escenas”. Este editor, que puede usarse para administrar la tarjeta con otro secuenciador, permite también configurarla para un uso autónomo, los ajustes del MR Editor se almacenan en la memoria de la máquina cuando se apaga. De hecho, puedes configurar la interfaz vía el MR Editor para usarla después como mezcladora o como convertidor AD / DA autónomos, sin necesidad de usar un PC.

Puedes usarla con otro secuenciador o sola, muy bien. Excepto que fue diseñada para funcionar con Cubase, y es con este último que tendrás el mejor rendimiento. Cuando enciendes el secuenciador, la interfaz está automáticamente reconocida, por supuesto, y dispones ahora de nuevos modelos de proyectos listos para usar, además de 2 nuevos efectos. Si cargas una de las plantillas, veras que, primero el mezclador del programa integra nuevos elementos relativos a la MR. En cada franja de entrada, tienes funciones para activar/desactivar la inversión de la fase, el filtro de corte-bajo, y también para administrar los efectos DSP de la tarjeta : Sweet Spot Morphing Channel Strip y Rev-X, es decir una franja de consola y una reverb algorítmica declinada en 3 plug-ins (Plate, Room y Hall), todo eso explota el DSP integrado de la tarjeta. Lo veremos más en detalles más tarde, y enfocamos ahora en una función muy sencilla y bienvenida: Quick Connect.

Gracias a este botón ubicado en frente de las 8 entradas analógicas de la tarjeta, puedes asignar, con un pulsar el botón, una entrada a una pista mono, o dos entradas a una pista estéreo. Es muy sencillo, pero es muy agradable no pasar por el menú contextual del inspector de pistas para eso, y sobre todo es mucho más rápido. De esta forma, el routing es una simple formalidad, sólo tienes que ajustar el nivel y pulsar el botón Rec...

 



 

Efectos integrados



Funcionando con el DSP de la tarjeta, los efectos y tratamientos que se entregan con la MR se usan de dos maneras, y se configuran desde el piloto de la interfaz. O bien eliges usarlos para tratar el sonido directamente en entrada, dispones entonces de 8 franjas en las 8 entradas y de una reverb para el monitoreo (no se puede grabar entonces), o puedes usarlos como plug-ins estándares, y usarlos después en los slots de inserción de pistas de Cubase. En este caso, tendrás varias opciones para asignar la potencia de tratamiento disponible: 8 franjas mono, 4 franjas estéreo, 6 franjas mono y una reverb o bien 3 franjas estéreo y una reverb.

 

En todos los casos, tendrás una sola reverb disponible, lo que es un poco justo para realizar un proyecto. Pero nada impide que uses una reverb nativa que explotará sola los recursos del CPU (empezando por Reverence o Roomworks presentes en Cubase), y notamos que, aun si uno siempre quiere más, Steinberg propone mejores opciones que algunos prestigiosos competidores (solo 3 ocurrencias de plug-ins DSP disponibles en una Konnect 48 de TC Electronics). Por último, algo importante tenemos que precisar: los efectos no solo están reservados a Cubase y también pueden usarse desde MR Editor, aun si, una vez más, la gran ventaja de la MR816CSX es su integración a Cubase.

Que se trate del plug-in Hall, Room o Plate, la reverb es relativamente completa en cuanto a los ajustes. Fuera del tamaño del recinto, la difusión, el tiempo de reflexiones tempranas, el decaimiento y los filtros de paso-alto y paso-bajo, propone también un ratio para las frecuencias altas y bajas que determina la duración de la reverberación con respecto al parámetro Reverb Time. Todo eso hace una herramienta relativamente polivalente, que te dejo juzgar en los extractos audio disponibles en el espacio multimedia.

Más original aún, la franja de consola embarca un EQ paramétrico de 3 bandas y un compresor manejable por una entrada lateral (Side Chain). ¿Por qué original? Porque en margen de sus ajustes respectivos, el EQ y el compresor pueden estar pilotados por un solo botón llamado Sweet Spot Morphing que permite navegar entre 5 presets. A la manera de lo que puedes encontrar en los plug-ins de OhmForce, este último permite en efecto hacer un morphing de un ajuste a otro. La ventaja de este potenciómetro grande es que puede manejarse desde en panel frontal de la MR816CSX, lo que es relativamente cómodo.


 

¿Y el Audio?



Steinberg ha dotado las 8 entradas analógicas de la MR816CSX de preamplificadores D-Pre, Clase-1 con componentes discretos diseñados, esto no sorprenderá a nadie, por Yamaha. Y es una buena opción si consideras que estos últimos son muy neutros, respecto al sonido, disponen de una buena reserva de ganancia y son relativamente silenciosos. Aun con un micro que tiene un nivel de salida débil, como el DPA 4099, puedes trabajar tranquilamente sin que el ruido aumente cuando empujes la ganancia. Entre los pequeños detalles interesantes, notamos que el LED que indica la presencia de la señal luce rojo cuando la señal pasa los -3dB, pero deja un margen antes de llegar al real punto de saturación digital. Es bastante listo, aun si lamentamos la ausencia de un verdadero vúmetro en la interfaz, además de los presentes en el software.

 

En lo que va de los convertidores, me parecieron realmente excelentes. Escuchando varias canciones con un mismo par de altavoces (M-Audio DSM1), conectado de un lado a la MR816CSX y del otro a una M-Audio ProFire 610, el resultado no deja dudas: la interfaz de Steinberg parece revelar el sonido, con respecto a la ProFire y ofrece un sonido mucho más detallado. Para ser honesto, y visto que el precio de la primera es 4 veces superior al de la segunda, no esperábamos menos. En eso, la MR816CSX parece ofrecer resultados a la altura de su tarifa...

Terminamos con la estabilidad de la máquina, que no ha mostrado ninguna señal de debilidad en toda la duración de la prueba : ningún fallo del piloto, ni de detención con una latencia baja de 4ms. Hasta pude conectar y desconectar la interfaz en caliente sin tener ningún problema. Aquí también, Steinberg ha jugado la baza de la calidad.


 

Conclusión



La MR816CSX es sin duda una excelente interfaz y, por sus calidades sonoras, evoluciona sin problema entre sus competidores en esta gama de precio. Estable y de buena factura, dispone además de ventajas que podrán inclinar la balanza a su favor, como sus efectos DSP y sobre todo su integración a Cubase. Si ya eres usuario del secuenciador de Steinberg, debería de interesarte. En cuanto a sus defectos, notamos la ausencia de una interfaz MIDI, siempre práctico, y un verdadero vúmetro en el panel frontal. Pero es obvio que Steinberg, con la ayuda de Yamaha, ha ganado su apuesta.

En cuanto al bundle que asocia Cubase 5 a la MR816 CSX por 1499€, cierto que es interesante, porque la sola interfaz tiene un precio de 1299€, así que puedes ofrecerte Cubase por tan solo 200€ en vez de 539€. Solo te faltará una superficie de control para beneficiar de una solución completa.

Además, si miras las soluciones integradas propuestas por DigiDesign o Cakewalk, uno se pregunta cuándo Steinberg sacará de nuevo la Houston de sus cajas para acompañar su MR con una superficie de control de verdad...

 

  • Calidad de construcción
  • Calidad del audio (preamplificadores, convertidores)
  • Estabilidad y rendimiento
  • Panel de conectores completo
  • Alimentación Phantom separada para cada entrada
  • Integración a Cubase (Quick Connect, etc.)
  • Plug-ins DSP útiles
  • Utilizable sin Cubase y sola
  • Ergonomía global
  • Bundle con Cubase 5 rentable

  • No hay interfaz MIDI
  • No hay vúmetro
  • Una sola entrada de alta impedancia