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Prueba del Native Instruments Studio Drummer

Lo habrás notado, los alemanes Native Instruments últimamente fueron bastante creativos. Después de haber lanzado el año pasado bancos de sonidos de baterías muy marcadas que fueron grabadas en los estudio Abbey Road, el editor propone una solución más completa y bastante polivalente por un precio muy asequible. ¿Hay motivos para ilusionarse? Es lo que vamos a ver...

Native Instruments ya había entrado en el mundo de la batería virtual hace unos años con el antiguo y venerable Battery (ahora en versión 3), y hace poco con los cuatro bancos de sonidos de la serie “Abbey Road” para Kontakt. El realismo y el carácter de estos últimos nos habían convencido, y sólo les faltaba una colección de archivos MIDI para rozar la perfección. Veremos a continuación en esta reseña que la salida de Studio Drummer fue la oportunidad para que Native Instruments corrigiera algunos defectos ya presentes en los Abbey Road Drums...

¿Kit real ?

Native Instruments Studio Drummer

Empezamos por el principio y hacemos clic en el icono del programa Kontakt, después de haber instalado los 7.3Go de datos (comprimidos) en nuestro disco duro. Evidentemente se echa mano del famoso sampler virtual de la marca para utilizar Studio Drummer y el banco de sonidos aparece entonces como una “library” en la lista a la izquierda, entre las demás bibliotecas que tal vez ya poseas (¡Las Abbey Road por ejemplo!). Descubrimos seis instrumentos, cada uno de los tres kits de batería propone una versión “full” y una versión “lite”. Las versiones Full cargan a la memoria todas las muestras sonoras, lo que ocupa unos 400Mo, mientras que las versiones Lite cuentan con todas las capas de velocidades, pero no todas las variaciones, lo que reduce el uso de la memoria a aproximadamente 150Mo. El manual hace mención de la presencia de kits Template para sólo cargar a la memoria los elementos deseados, pero no logramos encontrarlos en la interfaz.

Pero antes de seleccionar un kit de batería, vamos a ver los detalles.

De vacaciones en Berlín…

Native Instruments Studio Drummer

Studio Drummer propone entonces tres kits: un Yamaha Maple Custom Absolute, un Pearl Masters Premium Maple y un Sonor SQ2 Drum System. Todos fueron grabados en el estudio Teldex en Berlín y se utilizaron no menos de 18 micrófonos: algunos Neumann (U47, KM130, KM140, U87), AKG C414, Audio-Technica ATM25, Yamaha SKRM-AOO Subkick (para el bombo), Sennheiser MD 441, Electro-Voice RE 20 y muchos más tan famosos como estos. Además de los sonidos directos, disponemos de un overhead estéreo, de un mono y de un room estéreo. La lista del material utilizado está disponible aquí. El conjunto pasa por una mesa de mezcla SSL 9072J, preamplificadores Millennia HV-308 y compresores/limitadores Fairchild 670 y Prism Sound MLA-2.

El primer kit “Stadium” es un Pearl Masters Premium Maple dotado de un bombo de 22 pulgadas, de dos cajas snare Sonor Hilite Maple y Masshoff Drums Big Chief Steel Cast, de cuatro toms de 12, 13, 16 y 18 pulgadas, de dos crashs de 18 y 20 pulgadas Masterwork, de un ride de 22 pulgadas de la misma marca, de una china Sabian y de un splash Zildjian. También encontramos muestras de palmas, una pandereta, sonidos de baquetas y una campana. Esta batería se destina al rock y al metal, con un sonido potente un y room simpático.

Native Instruments Studio Drummer

El segundo kit “Session” es un Yamaha Maple Custom con un bombo de 22”, dos cajas snare Masshoff Drums Avalon Steel Cast y Mapex Black Panther Maple, cuatro toms de 10, 12, 14 y 16 pulgadas, y todos los platillos son de marca Masterwork (charles, ride, dos crashs, china y splash). Este kit es más neutro y comodín (en el buen sentido) y se destina a las producciones pop, country y también al jazz y funk...

Por último, el tercer kit llamado “Garage” es un Sonor SQ2 Drum System con un bombo de 22”, tres toms, dos cajas snare Masshoff Drums Poinciana Steel Cast y Ludwig Classic Maple, dos crashs y un charles Paiste, y tres platillos (ride, china y splash) Masterwork. Este kit suena un poco más agresivo y sucio, perfecto para el rock y el blues, entre otros...

Ya llegó la hora de armar Kontakt....

En Kontakto

Native Instruments Studio Drummer

Studio Drummer, como todos los bancos de sonidos firmados por Native Instruments, se carga al sampler virtual Kontakt (o Kontakt Player si no tienes la suerte de disponer de la versión completa) del editor. Sólo queda por seleccionar un kit (en versión Full, porque vida sólo hay una) y esperar. Un poco más...¡Listo, está cargado! En primer lugar, nos encontramos en la página del kit en la cual se presenta la bonita batería y se escuchan los elementos individuales con hacer clic con el ratón (¿A ti también te gusta hacer eso?). Esto permitirá también realizar varios ajustes en el elemento seleccionado: ajustar su nivel en los overhead y el room, afinarlo (cambiar su pitch, en realidad) y configurar el envolvente AHD (ataque, sostenido y decaimiento de la señal). También se podrá quitar el elemento de la memoria, por si acaso no te sirviera (no siempre se utiliza una campana o una pandereta) o ffaltara memoria. Apreciamos la posibilidad de acceder directamente, desde esta página principal (y otras) a los presets del mezclador (que recopila la mesa de mezcla y los efectos integrados) y a los grooves. Aunque, para acceder a esos últimos, es más fácil pasar por la pestaña dedicada, abajo a la derecha de la interfaz.

¡Por cierto, vamos a echarle un vistazo!

 

¡Get into the groove!

Native Instruments Studio Drummer

Native Instruments tomó en cuenta nuestras críticas acerca de los Abbey Road Drums e incluyó esta vez una biblioteca de grooves de batería, con un total de 3300. Fueron verdaderos bateristas de carne y hueso los que tocaron estos últimos, y se siente. Se notas además las diferencias de tacto entre los diferentes músicos, algunos tienen un golpe más potente que otros. Las ventajas de tener un banco de grooves son múltiples. En efecto, les añade a las composiciones una buena dosis de autenticidad y permite liberarse del las tareas de programación que pueden ser fastidiosas y no siempre resultan a la altura. Con ello uno monta rápido una parte de batería que suena, la edita si es necesario, para pegarse a la composición y funciona inmediatamente. Una gran ventaja para los que no son bateristas.

En el navegador de grooves, se elige primero un estilo entre los 11 disponibles (pop, funk, jazz, hard rock, metal, blues & country, blues rock, ballad, indie rock, indie disco y punk rock), y después un directorio con una multitud de versiones diferentes. Se puede ver el BPM original  y recomendamos no desviarse mucho de ello, algunos grooves funcionan relativamente mal (da la impresión de que el baterista no toca a compás) cuando se acelere o disminuya demasiado el tempo. Las diferentes versiones llevan nombres para que se identifiquen rápido: 4th, 8th, etc. para saber si la unidad de tiempo para tocar el charles o el ride es una negra, una corchea, una semicorchea, etc. Hat/Ride/other para saber si se utiliza el ride o el charles, Closed/Open/Both para la apertura del charles, o demás nombres como Ghost (notas fantasma), Side (golpe en el borde de la caja snare en vez del parche), Toms (se entiende), Perc (si hay campanas, palmas o golpes en el aro) y Multi (un poco de todo eso a la misma vez).

Está bien, pero pudiera hacerlo mejor Native Instruments. ¿Cómo? Pudiese añadir un motor de búsqueda con atributos para los archivos MIDI, como ya es el caso en muchos de sus programas (los presets de FM8, por ejemplo). Así, se hubiese introducido “funk, ride, 16th”, ¡y listo, aquí está el archivo MIDI! También pudiera dar la posibilidad de elegir una horquilla de valores para el tempo.... También nos hubiera gustado una organización por canción, como en los bancos de archivos MIDI de Toontrack, con archivos chorus, verse, bridge, etc. En uso resulta bastante práctico. ¿Quizá los encontremos todo eso en la versión 2?

Por lo demás, los grooves, con buena cantidad, son bastante bien hechos. Por si acaso ya tuvieras un banco de archivos MIDI o que quisieras ampliar la de Studio Drummer, nota que será fácil añadirlo. En efecto, los grooves están disponibles en un directorio, y podrás editar su contenido a gusto: añadir sub-carpetas, cambiar el nombre de los directorios y archivos MIDI...con una disponibilidad directa en la interfaz de Studio Drummer, ¡guay!

Native Instruments Studio Drummer

Debajo de la pestaña Grooves, encontramos tres potes y unos ajustes: un botón “Tightness” permite ajustar la precisión de los golpes propinados por del baterista. Este último podrá sonar como un robot o un borracho, con todos los matices posibles entre ellos (un robot borracho, ¿el perfecto baterista al final?). Un cursor Swing permite ajustar la duración de la primera nota (más o menos) con respecto a la nota siguiente, tu eliges lo que mejor te convenga. Gracias al selector “Grid”, uno podrá seleccionar el tiempo de cuantificación para los dos parámetros anteriores. Otro pote Velocity cambia el intervalo de velocidad de las notas que se toquen. Así, si lo gires hacia la izquierda, culminarán los valores de velocidad más altos y si lo gires hacia la derecha, se realzarán las velocidades más bajas. Esta opción sirve para adecuarse a la interpretación, para que no tengas la sensación de que el increíble Hulk esté tocando tu balada del verano o que tu abuela toque en tu canción Grindcore. Nota que también es posible cambiar la curva de velocidad y afinar los parámetros en la páginas de opciones. Además será posible dividir por dos o duplicar el tempo, algo práctico cuando configures tu proyecto a 180BPM pero que el tempo “sentido” es de sólo 90 BPM. Nos hubiera gustado poder dividir sólo los golpes en la caja snare y el bombo, algo apreciado en particular en los puentes.

Queda un problemita (nada grave) con la ergonomía: en Cubase 6, primero hay que hacer un doble clic en un groove para colocarlo en el reproductor de escucha previa (arriba a la derecha), para poder luego arrastrar y soltarlo en una pista MIDI del secuenciador. La mayoría del tiempo, uno escucha antes de utilizar el groove, así que no es tan grave, pero bueno, fuese una buena idea poder hacerlo de todas formas. En cambio, parece que sea incompatible con nuestro secuenciador, porque en el sitio del editor existen vídeos que demuestran lo contrario...

Una última solicitud a Native Instruments: nos gustaríamos poder utilizar los bancos de sonidos Abbey Road Drums en la interfaz de Studio Drummer, con el fin de aprovechar su banco de grooves (la pre-escucha es algo muy conveniente) y sus efectos. Quizá en una próxima actualización, a ver...

Vamos a ver ahora las articulaciones.

¡Pero ar-ti-cu-la!

Native Instruments Studio Drummer

Además de los gigabytes y del número de micrófonos utilizados, son las articulaciones disponibles las que definen un banco de sonidos de batería. Son las que le pueden dar, la mayoría del tiempo, un aspecto realista, en conjunto con las capas de velocidad. En cuanto a las últimas, encontramos hasta 25 según los elementos, con seis variaciones por cada capa. Hay materia para darle un sonido realista al instrumento y transcribir las sutilezas del tacto del baterista (¡pues sí puede ser sutil un baterista!). Así, encontramos no menos de 12 articulaciones para la caja snare, lo que está bien frente a la competencia: golpes de mano derecha/mano izquierda, en el centro del parche o más cerca del borde, rimshot, sidestick, flam, redoble, sin bordonera, golpe en el aro... y para el charles, también fue generoso Native Instruments, Studio Drummer propone en efecto no menos de 17 articulaciones: en la campana, movimiento del pedal, medio abierto, 1/4, 3/4, totalmente, mano izquierda, mano derecha, o ambas alternativamente... Notamos, para los toms, la presencia de golpes en el aro (se oye en el ejemplo “Metal”) y para los platillos, el editor nos gratifica con el amortiguamiento, golpes en la campana y el borde. Está bien entonces, visto el precio del banco...

A ver ahora cómo van el mezclador y los efectos...

Mezclar sin mesarse el pelo

Native Instruments Studio Drummer

La página Mixer es un tanto diferente a la de los bancos Abbey Road. Se ha quitado el diseño Old School de la mesa de mezcla virtual y se les dan la bienvenida a diversos procesamientos. En efecto (!), desde que salieron los bancos Abbey Road, el editor presentó una serie de procesamientos: compresores, un ecualizador y un transient designer. ¡Sorpresa! Estos efectos están disponibles en Studio Drummer. Así, encontramos, por canal, un ecualizador (el Solid G-EQ), un transient designer (el Transient Master), un compresor (el Solid Bus Comp) y un Tape Saturator. Añádele una reverberación de convolución en el bus auxiliar (la cual propone 30 impulsos que van del pequeño recinto al Hall más grande), y tienes aquí la panoplia completa para empezar a procesar tu batería. El ecualizador es paramétrico de 4 bandas, con la posibilidad de cambiar las bandas altas y bajas a shelf (nivel) o bell (campana). No nos extenderemos sobre estos procesamientos que serán el tema de un próximo banco de prueba dedicado. Nota, sin embargo, que el compresor dispone de ajustes de umbral, ratio, ataque, release, y mix (para la compresión paralela), el Transient Master tiene dos potes (Attack y Sustain) y el Tape Saturator un ajuste de ganancia, un Warmth (para obtener un sonido más cálido) y un HF (para atenuar las frecuencias altas). Este último procesamiento simula, supuestamente, el cálido de un magnetófono de cinta.

Native Instruments Studio Drummer

En lo que va del routing, cuatro configuraciones están disponibles, para colocar el compresor antes o después del ecualizador, etc. En esta página también se puede pre-mezclar algunos elementos, como la caja snare o el bombo. El último fue grabado con tres transductores: uno por dentro cerca de la maza, uno a la salida del respiradero y el último, un Yamaha SKRM-100 Subkick, para capturar los subgraves. ¡Excelente! Para la caja snare también hay tres faders: el micro colocado encima de la caja, el que se ha instalado debajo de ella y un último ajuste “bleed” que permite dosificar la cantidad de zumbido producido por el parche inferior de la snare cuando no entra en resonancia con el bombo o los toms. Está bien, pero lamentamos no tener verdaderos canales separados, porque este sistema implica que los procesamientos son los mismos para los tres transductores colocados en el bombo y los dos micrófonos para la caja clara... Algo que afecta un poco las posibilidades.

Native Instruments Studio Drummer

El resto de la mezcladora es bastante clásico: panoramas, envíos auxiliares (hacia la reverb), ajustes de la anchura estéreo para los micrófonos de overhead y room, solos, muteos... No nos sentimos despistados.

Antes de estudiar los sonidos propiamente dichos, notamos la presencia de unas opciones bastante convenientes en la pestaña idónea: el mapeo MIDI entero se puede personalizar y existen presets para la mayoría de los softwares competidores y baterías electrónicas. También existe una serie de cinco potes en la categoría “randomize” que permite añadirles un toque de sorpresa a tus partes de batería. Se podrá así cambiar de forma aleatoria el volumen, la velocidad, el tiempo, la altura tonal y la curva de frecuencia de cada golpe para un mayor realismo. No obstante, ten cuidado con los ajustes extremos (hasta 9H máximo), so pena de acabar con cosas... raras. Excepto, por supuesto, si es algo que hayas decidido.

Llegó la hora de escuchar cómo suena este Studio Drummer.

Anoche me salvó la vida un baterista

Native Instruments Studio Drummer

Porque en Audiofanzine no somos muy originales, primero seleccionamos los presets disponibles, así, sin cortarse un pelo, y sobre todo porque la mayoría de ellos es de buena calidad. Muchos futuros compradores de Studio Drummer posiblemente no quieran pasar horas frente al mixador del programa para tener un sonido correcto. A veces uno compra este tipo de software porque no es baterista ni ingeniero de sonido, sino que sólo es un músico que no tiene amigos y quiere grabar su demo o su disco solo y modestamente... Entonces, por supuesto en la cantidad de presets disponibles, algunos suenan raros y sirven sobre todo para demostrar las posibilidades del programa... Pero algunos sí se pueden utilizar tal cual, y hasta nosotros los utilizamos para realizar algunos de nuestros ejemplos sonoros. ¿Flojera, dices? No, diría que quiero que escuches lo que se puede lograr en poco tiempo y pocos clics.... ¡Por cierto, en algunos ejemplos, hasta tocamos los potes virtuales!

Empezamos por el kit “Session” con el cual realizamos cuatro ejemplos: uno “pop” con sintetizadores que provienen del banco “Retro Machines mk2” de Native Instruments, un “jazz” con la batería sola y dos que suenan más “funk” y casi son idénticos, sólo cambia la caja snare. El kit cumple con sus promesas, tiene muchos detalles, y podrá servir en muchas composiciones. La segunda caja clara es más caracterizada, la primera es más comodín. Será posible cambiar el sonido del kit gracias a los procesamientos y a la mezcla, y los primeros presets de la lista son muy convincentes. Suena de entrada.

 

 

Session Pop Drummer
00:0000:28
  • Session Pop Drummer00:28
  • Session Jazz00:19
  • Session Funk Snare 100:22
  • Session Funk Snare 200:22

 

Fue un poco más complicado manejar el kit “Stadium”. Los presets no nos convencieron  tanto y tuvimos que girar los potes un poco más para obtener un resultado satisfactorio. Hemos realizado tres ejemplos, uno Metal con guitarras procesadas en Guitar Rig 5, y dos más similares, (sólo cambian la caja snare y la mezcla) en un registro algo diferente para demostrar que, finalmente, el kit Stadium suele utilizarse en otros estilos menos agresivos. Uno podrá así aprovechar la room, o no. Es, al final, el kit que menos nos gustó, aunque pueda satisfacer a algunos. Sobre gustos...

 

 

Stadium Metal Drummer
00:0000:29
  • Stadium Metal Drummer00:29
  • Stadium Snare 1 Room00:27
  • Stadium Snare 2 Tight00:27

 

Terminamos con el querido “Garage” con el cual elaboramos dos ejemplos, uno un tanto punk con dos guitarras que pasaron por Guitar Rig 5 y el ineludible Los Teignos en Guest Star en la parte de bajo, programada con amor con el uso de uno de los bancos Scarbee (el Pre-Bass). Suena realmente bien, y es agresivo, como se debe en este tipo de música. Los presets se pueden usar sobre la marcha, y el resultado es muy satisfactorio. El segundo ejemplo te deja escuchar el kit solo. Es el que preferimos, tiene mucho carácter y suena muy bien, en plan "te lo tomas en la cara".

 

 

Garage Punky Drummer
00:0000:40
  • Garage Punky Drummer00:40
  • Garage Hard Rock00:26

 

Después de habernos convencido sobre el papel, nos sedujo el sonido de Studio Drummer. Es fácil de programar y se obtienen rápidamente resultados concluyentes. ¿No es lo que estábamos buscando al principio?

Conclusión

El software tiene sus defectos, pero globalmente nos ha gustado. El precio (149€ IVA Incluido, se descarga desde el sitio de Native Instruments), tiene una buena relación entre lo que ofrece y lo que proporciona la competencia: tres kits complementarios, efectos intachables, grooves de los mejores, presets útiles y un sonido de muy buena calidad. El programa es superior a un BFD Eco o a un EZdrummer pero es menos detallado que un Superior Drummer 2 o un BFD 2. Su competidor directo es Addictive Drums, el cual ya está pasado de moda. Evidentemente, no hay nada perfecto en este mundo y quedan unos detalles que podrían mejorarse en una versión 2.0, en particular el sistema de búsqueda con atributos para los grooves, y una organización por canción. Pero serían las únicas (grandes) quejas que le podríamos tener al software, y nos parece un valor seguro para todos aquellos quieran comprar una batería (y su baterista) virtual. Y conociendo a Native Instrumentos y su capacidad de sacar bancos adicionales a cada momento, ¡la competencia sabe a qué atenerse!

  • 3 kits complementarios
  • Precio justo
  • Calidad sonora
  • Número de articulaciones
  • Algunos presets útiles
  • Un EQ, una reverb, un compresor, un transient designer, un tape saturator
  • Posibilidad de importar sus propios grooves MIDI
  • No hay atributos ni motor de búsqueda para los grooves
  • Procesamientos comunes para los tres transductores del bombo
  • No se puede arrastrar/soltar directamente archivos MIDI en nuestro Cubase 6

 

Traducido del francés por Banshee in Avalon